Cito un párrafo del indispensable libro del P.Alessandro Minutella Pietro, dove sei?, Ed.Gamba, 2020, página 6. Las negritas son mías, así como la traducción:
"El mundo conservador-tradicionalista ha asumido una actitud de esperar y observar que cae en descalificar cualquier esfuerzo. Aguarda resignado que pase el huracán herético de Bergoglio, confiando que, a continuación, se dé una elección moderada, más atenta a las exigencias tradicionalistas. Su canto por el Santo Padre en latín dirigido al Señor, Dominus conservet eum, es de lo más hipócrita que resuena en sus suntuosas y barrocas liturgias. Se trata de una táctica esperadora que, verosímilmente, juega la carta de la alianza con algunos exponentes significativos del mundo progresista, próximo a la galaxia bergogliana. No se dan cuenta, sin embargo, de que es un engaño. Primero, porque si el cónclave de 2013 es inválido, entonces resultará inválida también la serie de cónclaves sucesivos hasta que se dé una valiente sanatio Ecclesiae que declare nula la elección de Bergoglio. En realidad, no obstante, una sanatio se prevé para un acto administrativo que no sea inválido, pues el acto es insanable en cuanto inexistente".
La triste figura que está adoptando gran parte del mundo tradicionalista respecto al usurpador Bergoglio revela una hipocresía patética. Y una pavorosa tibieza de la que les pedirá cuentas el Señor. Quid est veritas?, preguntó Pilatos a Nuestro Señor Jesucristo. Están en las mismas.

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